Los cuatro hijos del Rey (Peter O'Toole), y los fantasmas de sus tres hermanos muertos, necesitan la estrella si quieren ocupar el trono. Tristan también debe vencer a Lamia (Michelle Pfeiffer), la malvada bruja que desea la estrella para recuperar la juventud. Tristan lucha para deshacerse de estas amenazas, pero cuando conoce a un pirata llamado capitán Shakespeare (Robert De Niro) y a un siniestro comerciante llamado Ferdy the Fence (Ricky Gervais), su búsqueda cambia de rumbo. Descubre el significado del auténtico amor y quiere conquistar el corazón de la estrella.
Es inevitable que dos referencias inmediatas acudan a la mente cuando se ve Stardust: La Princesa Prometida y Willow. Promete convertirse en esa obra de culto del cuento épico / fantástico (con el permiso de El Señor de los Anillos, que juega un deporte distinto) tomando el relevo a aquellas, aunque sin ocupar su lugar. Los mismo ingredientes que hicieron populares a aquellas en películas de culto: buen guión, buenos actores, magia, amor, dosis de ingenio y humor, luchas de capa y espada, ternura... se encuentran aquí corregidas y aumentadas. Y puede con un toque nuevo, un poquito más de perversidad. ¿Acaso no es perverso hacernos creer que ese ángel llamado Michelle Pfeiffer es una bruja malvada y... !fea!? Pues sí, nos lo hacen creer.
Stardust es un cuento de hadas. Es cierto, sí, no es un cuento de hadas blando ni cumple todos los tópicos. Pero lejos queda la vuelta de tuerca tipo Shrek, el humor grueso y el mito por los suelos. Aquí los villanos son villanos, las brujas, brujas, los puros de corazón son tan nobles como si
empre y las estrellas brillan. Y nos encanta que sea así.Entre todos los aciertos de la película, que son muchos, tiene su lugar privilegiado el más claro de todos: el Casting. Así, con mayúsculas. Charlie Cox es un actor prácticamente desconocido que entró en el auditorio de Sitges a presentar su película con ademán tímido y mirándose la punta de los zapatos. Pero en la pantalla nos pone el corazón en un puño. Claire Danes, entre la dulzura y el ingenio sarcástico. Michelle, adorable villana. Rupert Everet, sublime en su breve villano. Cameos de Peter O'Toole, Ricky Gervais (los fans de The Office descubrirán el guiño en el guión) Y sobre todo... Robert de Niro en el papel más delirante de la película.
Lo mejor: que una película haga reaccionar al público tan vivamente durante la proyección. Respiraciones contenidas, suspiros de alivio, aplausos y risas...
Lo peor: que se acaba.

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