domingo, 21 de marzo de 2010

Recien casados






Tom es un reportero de tránsito para un programa nocturno de radio, un día jugando football con sus amigos golpea accidentalmente con el balón a Sarah (Brittany Murphy), entonces se dan cuenta de que ya se conocían a través del programa cuando una vez ella había llamado para solicitar ayuda con el tráfico pero en aquella ocasión no se llevaron nada bien, y comienzan una relación para a los pocos meses casarse con la ilusión de que su matrimonio sería perfecto a pesar del rechazo de la familia adinerada de ella. Los problemas comienzan justo después de la boda, se dan cuenta de que ambos no han sido completamente sinceros y que el matrimonio no es tan sencillo como ellos pensaban, tendrán que superar grandes pruebas para mantener su amor.



Crítica

Recién casados ofrece todo lo que promete: un paseo a puro bostezo ha-cia las desventuras amorosas de una pareja que parece derrumbarse justo en su luna de miel. La película cuenta la historia de una chica linda y un chi-co apuesto pero muy torpe que se enamoran y deciden casarse al poco tiempo de su intenso y apasionado ro-mance. Ella, Sarah (Brittany Mur-phy), hija de un magnate, y él, Tom (Ashton Kutcher), apenas un locutor del tiempo en una radio, no escuchan consejos interesados de la desconfiada familia millonaria, y luego de una fiesta y una amarga noche de bodas, toman un avión a Europa para pasar sus primeros días de matrimonio. Pero las cosas no salen nada bien, todo lo contrario, la luna de miel se convierte en un desastre, les sirve para descubrir cosas del otro que ni sabían, y situación tras situación se van alejando hasta casi no poderse ver sin intentar agredirse de cualquier forma.
Siendo éste el eje argumental de la cinta, no puede esperarse más que alguno que otro gag divertido, pero la previsibilidad de cada secuencia es tan elocuente que casi nunca pasa al-go digno de sonrisa. Salvo la chica, Brittany Murphy, que trabajó con Michael Douglas en "
Ni una palabra" y que en esta ocasión po-ne apenas algo de su simpatía y su belleza, las actuaciones del resto –en especial del coprotagonista Ashton Kutcher–, ayudadas por las impavidez del guión en la composición de los personajes, no tienen nada para destacar. "Recién casados" empieza y termina sin sobresaltos, pese al ritmo vertiginoso que impone la superposi-ción de un momento supuestamente gracioso con otro.
Para agregar condimentos al conti-nuo registro de peleas entre los recién casados, la película incorpora un ter-cer personaje, un exitoso y apuesto empresario que pretende a la chica y viaja a su encuentro, en plena luna de miel, para conquistarla. Este persona-je es del agrado de la familia de Sa-rah, es el candidato ideal, el que una chica de su clase debería elegir para pasar el resto de su vida. Ése es el otro problema que le juega en contra a Tom, una familia que hará todo lo posible para lograr sepa-rar a la pareja. Y también otro problema que deberá soportar el es-pectador, que sólo necesita unir y editar mentalmente pedazos de todas las películas de este tipo que recuerde para no tener que se-guir viendo lo tantas veces visto, sin sorpresas en el camino. Por-que ése es el tema de una cinta que aspira a contar una historia muchas veces contada: tiene que tratar por todos los medios crea-tivos posibles de lograr que cada plano, cada situación narrada, tenga algo que le permita atrapar al público, generarle un poquito de intriga, invitarlo a que siga teniendo ganas de permanecer en el cine...
Nada de eso sucede con "Recién casados". Falla como historia de amor, porque nunca se transmite desde la pantalla la quí-mica y la pasión que debieran tener dos personas que se quieren. Y falla como comedia, porque las torpezas y desen-cuentros de la pareja no están bien empleados, al menos no lo suficiente como para resultar eficaz. Podría haberse esperado al menos un instante, entre tantos, que iluminara tanta opacidad

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